¿Cómo mantener la fe en momentos difíciles?

¿Cuántas veces nos hemos hecho esa pregunta?

Tener fe cuando todo va bien y nuestros planes salen como lo soñamos es, como digo en mi salón de clase, “easy peasy lemon squeezy”. Pero ¿cómo mantener la fe cuando Dios nos dice que no, cuando llega una enfermedad, un duelo o una situación que no estaba en nuestros planes y te pone la vida patas para arriba?

Si algo he aprendido de mis momentos difíciles es a no soltarme de la fe. Pero ojo, eso no es tarea fácil.

Las redes sociales son una herramienta muy buena, pero también se han llenado de ese positivismo tóxico y de la idea de que todo tiene que tener un aprendizaje y un sentido. Pues mire, no. No todo tiene que tener un aprendizaje ni una explicación. Hay cosas que simplemente pasan y no tenemos que sentir gratitud por ellas.

Ojo, no es que viva en una queja constante. Hay un balance que, gracias a terapia, mucha terapia, fe y todas las herramientas que he buscado, estoy logrando cada día más.

Hay muchasssss cosas por las que siento gratitud, las expreso y las disfruto, pero hay situaciones que no. Yo pensaba que vivir en gratitud significaba que tenía que agradecer por todo, por lo bueno y lo malo. Y no.

Simplemente hay cosas que nos toca enfrentar, algunas muy duras, que no tienen ningún sentido. Jamás le encontraré sentido ni propósito a la muerte de mi hermano o a la muerte de mi mejor amiga. Tampoco a que a mi hijo y a mí nos haya dado cáncer.

Simplemente hay cosas con las que se aprende a vivir y, en el transcurso, mientras aprendemos, duele y mucho. Y no se va con un simple «todo pasa y vas a estar bien». Toma tiempo aceptar realidades difíciles.

Yo no vivo esperando que el cáncer vaya a regresar, pero tengo las herramientas y sigo buscando más para manejarlo. En ese transcurso hay días en los que la ansiedad me gana y otros en los que no. Es mi realidad y no la puedo cambiar con un simple «todo estará bien».

No, señores, a veces las cosas no estarán bien.

Recuerdo que para mi biopsia de oreja yo estaba tan positiva y me fui confiada de vacaciones porque yo declaraba que todo iba a salir negativo y bien. ¿Y qué pasó? Cuando todo llegó positivo, terminé con oreja nueva.

Pensé: ¿qué está mal conmigo? ¿No lo declaré lo suficiente? ¿Me faltó fe?… Por mencionar algunas de las cosas que llegué a pensar.

Me costó mucho salir de ese pensamiento. Y es ahí donde uno dice: ¿Y la fe, qué pasó? ¿Dios me falló? ¿Qué hice mal?

Y no hay nada malo conmigo ni con mi fe. Simplemente, a veces pasan cosas con las que hay que lidiar y no tenemos que sentir gratitud por ellas, y mucho menos buscarles lo positivo.

¡Ya basta! No le pida a una madre que haya perdido a su hijo o hija que le busque lo positivo a eso, porque no lo hay.

Hay otras maneras por las que sí podemos agradecer y vivir en gratitud, pero no te sientas culpable por no encontrarle la gratitud o lo positivo a algo.

Yo vivo en gratitud y agradezco a Dios por siempre estar ahí, por nunca soltarme. Estoy aprendiendo a mantener mi fe aun en los momentos más difíciles y a entender que todo pasa, así como pasa lo bueno, también pasa lo malo.

Pero me permito sentir, quejarme y soltarlo.

Solemos decir mucho: «Todo estará bien», «Declara que todo estará bien», «Manifiesta»… Y no es que digamos esas palabras con maldad, porque yo también las solía decir. Estoy aprendiendo a no usar tanto el «todo estará bien», «decláralo» y blah, blah, porque no siempre todo saldrá como esperamos y duele, duele mucho.

Hay sueños que no se cumplen, enfermedades que llegan a robarte muchas cosas.

Y sí, tengo fe de que todo estará bien porque confío en que sus planes son para bien, pero sin invalidarme.

Estoy aprendiendo a decir: «No sé si todo estará bien, pero sé que Dios estará conmigo y que tengo una tribu que es la más linda de todas».

Hoy, si estás pasando por un momento difícil, no te quiero decir «todo estará bien». Te quiero acompañar, escucharte y recordarte que, pase lo que pase, Dios no te soltará.

No, no siempre todo está bien y no por eso somos malas personas ni eso nos hace menos. Simplemente, nos tocó.

Hay días mejores que otros. Busca ayuda, quéjate, suéltalo, agradece por lo que sí merece gratitud y vive. ♥️

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